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Senador republicano Marco Rubio pide responsabilizar a China de la pandemia

El senador republicano estadounidense Marco Rubio divulgó este miércoles un informe de 328 páginas, acompañado de un corto documental, que concluye que el COVID-19 fue fruto de un accidente ocurrido en un laboratorio estatal en Wuhan (China) y que el Gobierno chino “ocultó la verdad“.

Las implicaciones son imposibles de ignorar: Pekín ocultó la verdad. Este informe refuerza la necesidad de responsabilizar al Partido Comunista Chino (PCCH)”, subraya Rubio, hijo de exiliados cubanos.

El informe, titulado “Una situación compleja y grave” y “basado en fuentes inglesas y chinas”, es “una cronología política” de las circunstancias previas al surgimiento del virus que produjo una pandemia de impacto global y no solo en el ámbito de la salud.


Después de años de censura, hay una creciente evidencia de que algún tipo de accidente de laboratorio es responsable de la pandemia”, dijo Rubio en un comunicado.

El senador, que aún no ha desvelado si competirá por la nominación republicana en 2024 como sí hizo en 2016, subraya que se tardó dos años “en compilar, editar y perfeccionar” un informe que “ayuda a llenar algunos espacios en blanco críticos y ya ha contribuido a otros informes, audiencias e investigaciones”.

En el “resumen ejecutivo” del informe se afirma que hay indicaciones de que “ocurrió un grave incidente de bioseguridad” en el Instituto de Virología de Wuhan (WIV), perteneciente a la Academia de Ciencias de China (CAS), durante la segunda mitad de 2019.

Los autores destacan que la metodología de investigación de los científicos chinos que presentaron una patente para una vacuna contra el covid-19 el 24 de febrero de 2020 indica que comenzaron a trabajar a más tardar en noviembre de 2019, es decir casi dos meses antes de que el Gobierno chino revelara la existencia del SARS-CoV-2.

Según el informe, los científicos chinos han estado estudiando los coronavirus desde alrededor de 2004 y el centro de esta investigación es el WIV, donde se abrió el primer laboratorio de nivel 4 de bioseguridad de China en 2017 o principios de 2018.

Una empresa china construyó el laboratorio utilizando un diseño francés modificado y en 2018 se aprobó financiación estatal para al menos dos proyectos de investigación sobre coronavirus.

La caja de Pandora
En abril de 2019 el subdirector de la Academia de Ciencias de China (CAS) manifestó la necesidad de mejorar las instalaciones del WIV, algo que corroboró meses después el secretario del PCCH en ese laboratorio cuando habló de “deficiencias actuales y problemas fundamentales en la construcción, operación y mantenimiento”.

El 12 de septiembre de 2019 WIV cerró inesperadamente su base de datos de virus en línea y seis días después informó al aeropuerto de Wuhan sobre un simulacro de un brote de un “nuevo coronavirus.”

El 21 de septiembre, un residente de Wuhan conocido solamente como Su, murió a causa de lo que se cree que pudo haber sido COVID-19.

En octubre de 2019 el Congreso chino revisó un proyecto de ley de bioseguridad en el que se califica de “sombría” la situación e identifica como una amenaza los “laboratorios que filtran agentes biológicos”.

En noviembre de 2019, el Gobierno chino documentó varios casos de covid-19, pero no los hizo públicos y un funcionario viajó desde Pekín a Wuhan para entregar “importantes instrucciones orales y escritas” en respuesta a “la compleja y grave situación que enfrenta actualmente el trabajo de seguridad”.

El informe destaca que el Gobierno chino negó desde el principio la posibilidad de que el covid-19 viniera de un laboratorio, pero al mismo tiempo advertía a sus funcionarios de dichos riesgos y desplegaba nuevas medidas para prevenir accidentes de laboratorio.

Desde diciembre de 2019 y hasta octubre de 2021, los investigadores de WIV presentaron patentes para invenciones destinadas a resolver problemas con el sistema de presión de aire diferencial del laboratorio, equipo de “biocontención” y manejo de residuos.

Cualquiera de estos problemas podría haber dado lugar a que un patógeno escapara del complejo del laboratorio. Los investigadores de WIV confirmaron este punto al explicar que sus inventos estaban pensados para prevenir precisamente ese escenario”, señala el estudio.

Con información de EFE

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